lunes, 4 de junio de 2012

Sigo viva



No estoy muerta, aunque a veces quisiera estarlo, sé que me salvé. Siempre supe que quería vivir no solo las cosas correctas, sino también las cosas que siempre me dijeron que no haga. Aunque a veces me asustaba lo que podía pasar, nunca tuve miedo, ni siquiera cuando debí tenerlo.
Pues, siempre pensé que caminar en la vida por una línea recta, es como caminar hacia tu tumba. Hacer lo que todos hacen y esperar que te pase lo que a todos les pasa, es ser alguna copia barata de  otra historia. Yo quería crear la mía, sentir miedo, tristeza, alegría y dolor. Pararme y levantarme las veces que sean necesarias y escupir a quien lo necesite. Y así fue.
En mi travesía por darle inicio a esta historia, la cual debía ser inmortalizada, me caí y levanté más veces que los días que había vivido. Y me equivoqué más veces de las veces que me caí y levanté. Muchas veces, poniendo en juego el fin del cuento, metiendo las 8 patas. 
Ya pasaron casi 20 años y sigo viva, aunque en algunos casos pareciera que lo dejaré de ser, sigo aquí. Parece que aún tengo mucho más de qué aprender y escribir. Aunque a veces, tenga que ponerle un stop a mis ganas de conocer lo que realmente quiero conocer.
Hoy me salvé de esta, los que me conocen saben de qué hablo. Pero tal vez la próxima no tenga tanta suerte. Quizás en mi afán de seguir viva, encuentre el fin a la historia. Pero no preocupeis, si no es el que esperan, volveré mil veces más para  ponerle un fin digno que amerite la culminación del camino, camino que será inmortalizado en mi propia bilblia. 
Y así se cerró un capítulo de esta historia, uno de los pocos  que tiene un fin y al parecer, un fin feliz. Un capítulo más, vivido y terminado. En el que viví los peores momentos de la travesía, en los cuales casi toco fondo. Pues, esta vez tengo que darle todos mis créditos a Dios, a la justicia divina y a mi madre, quien a pesar de nuestra disputa eterna por la ropa tiene todo mi corazón. Por supuesto, a mis verdaderos amigos, a sus tan lindas vibras y a su enorme paciencia por soportar a una persona como yo.



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